LLEGAR A ROMA

lady_godiva_by_john_collier

LLEGAR A ROMA

 

 

El amor es un día de cielos azulados y dorados soles.

El amor es llegar a Roma en el carro del vencedor.

Es pasar bajo los triunfales arcos

precedido de insólitos caballos blancos.

El amor es saludar a la extática multitud

que grita la gran hazaña.

El amor es subir la escalinata del palacio

y beber del dulce vino de los emperadores.

 

El amor es despertar derrotado en el campo de batalla.

El amor es caminar en la llanura devastada.

Es pararse sobre un montículo

ver el brumoso cielo

y observar las abandonadas adargas

y las quebradas lanzas.

 

El amor es regresar a casa.

Es abrir la desvencijada puerta

y desvanecerse en el lecho de paja.

El amor es reencontrarse con el marchito jardín.

Es trabajar de sol a sol

y ver el surgimiento de victoriosas flores.

 

El amor es sentarse en una fría piedra del jardín, ver cómo el amarillo sol

se oculta tras el marmóreo palacio.

Es permanecer sentado y desgajar una naranja y sonreír…

porque no existe emperador, ejército o poder terreno alguno

que arranque del alma el rostro y el nombre de la mujer

por la que todo se entregó en la batalla.

 

El amor es ensillar el caballo en la madrugada

y cabalgar sin rumbo

…y pensar…

 

El amor es cabalgar y cabalgar,

escuchar el viento que quiebra las ramas

y que levanta hojarasca;

es vera los venados en la orilla del arroyo,

es verse en el espejo de agua y pensar…

pensar sólo en ella.

 

El amor tal vez sea cabalgar

y que las hojas del otoño cubran el cuerpo

y con la argamasa del tiempo forme una armadura.

 

Tal vez

Sólo tal vez

Quizá

El amor es la ilusión de cabalgar y cabalgar

y que una mañana aparezca ella.

 

El amor es detenerse y verla pasar en su montura.

El amor, quizás, es que ella ordene a su caravana detenerse.

 

Es probable que el amor sea una fugaz mirada

entre la emperatriz y el trotamundos.

Tal vez

Sólo tal vez

El amor es el silencio infinito del encuentro

 entre esas miradas.

 

El amor tal vez sea

ese camino que aleja o acerca

a los dos cabalgantes;

o la escalinata del palacio

y el montículo en la llanura;

o quizás sea el camino

entre el tálamo nupcial

y el lecho de paja.

 

El amor puede ser

regresar a casa

y sentarse frente al hogar

y pensar…

y pensar…

 

El amor es levantarse repentinamente,

buscar un estilo, un pergamino

y el viejo botecillo de tianta.

 

El amor es encender la vela y escribir:

                                                “El amor es un día de cielos azueles y dorados soles…”

 

® Revista Replicante

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